Добавить новость
smi24.net
La Razón (Madrid)
Май
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31

Los caballos de Przewalski, los supervivientes de Chernóbil

0

Cuarenta años después de la explosión del reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, la naturaleza ha ocupado la Zona de Exclusión, un territorio de unos 4.700 kilómetros cuadrados que quedó fuera del alcance de la vida humana durante generaciones. Durante años se asumió que aquel espacio quedaría condenado a la esterilidad, pero la imagen ahora es otra. Los bosques han avanzado sobre carreteras y edificios, y la fauna ha regresado con una intensidad difícil de prever.

Entre todas las especies que han recolonizado la zona, hay una que resume mejor que ninguna esa transformación, el caballo de Przewalski, considerado el último caballo salvaje del planeta. No es un caballo doméstico asilvestrado, sino una especie distinta, con 33 pares de cromosomas frente a los 32 del caballo común, lo que confirma una línea evolutiva propia.

De menor tamaño y estructura robusta, presenta capa color bayo, boca clara y una crin corta y erecta. Vive en pequeños grupos familiares, formados por un semental, varias yeguas y sus potros. Durante décadas estuvo al borde de la desaparición. El último ejemplar en libertad se registró en Mongolia en 1969 y la supervivencia de la especie dependió de apenas una docena de animales conservados en zoológicos europeos. A partir de ese reducido núcleo se desarrollaron programas de cría que permitieron recuperar la población. Hoy se estima que hay cerca de 3.000 ejemplares en el mundo, distribuidos en distintos proyectos de reintroducción. Uno de los más singulares es el de Chernóbil.

En 1998, científicos ucranianos liberaron 31 caballos en la Zona de Exclusión. La ausencia de actividad humana ofrecía una oportunidad única, aunque el entorno no estaba exento de dificultades. Muchos animales no lograron adaptarse, otros murieron por la falta de alimento en invierno o por la presión de los depredadores. A ello se sumó la caza furtiva, que llegó a poner en riesgo el proyecto.

Con el tiempo, la población se estabilizó. Hoy se calcula que entre 200 y 250 ejemplares viven en libertad en la zona, desplazándose entre los restos de Prípiat y los bosques que han cubierto el territorio. Para los científicos que trabajan en el área, su presencia tiene un valor especial, porque refleja hasta qué punto una especie puede encontrar su espacio cuando desaparece la presión humana.

El seguimiento mediante cámaras ha permitido observar comportamientos poco habituales. Aunque se trata de una especie adaptada a espacios abiertos, los caballos han aprendido a moverse en un entorno más cerrado. Utilizan construcciones abandonadas como refugio frente al clima y los insectos, y se han documentado casos en los que descansan en el interior de edificios, algo poco frecuente en este tipo de animales.

La radiación sigue presente en el suelo y la vegetación. No se han detectado episodios de mortalidad masiva directamente relacionados con la contaminación, pero los efectos a largo plazo siguen siendo una incógnita. En otras especies se han observado alteraciones, como cambios en la pigmentación de algunas ranas o una mayor incidencia de cataratas en aves. En el caso de los caballos, los científicos no descartan que existan efectos que no se perciben a nivel general.















Музыкальные новости






















СМИ24.net — правдивые новости, непрерывно 24/7 на русском языке с ежеминутным обновлением *