Hasta ahora todo parecía sencillo. En una democracia, el poder se ejercía dentro de los límites claros de una constitución y de lo que se conoce como Estado de derecho. La política obedece a reglas relativamente claras, respetadas tanto por la mayoría como por la minoría. Por lo general, se ofrecía a los votantes la posibilidad de elegir entre la derecha y la izquierda, y los partidos organizados en torno a estas dos ideologías se alternaban en el poder. En general, los gobiernos democráticos cumplían las normas. Читать дальше...