Han pasado diez horas, pero el intenso olor a quemado y a humo, negro como el luto, no se ha ido de la pequeña urbanización donde ayer murieron Carmen y sus dos hijos, Carmen y Agustín, de 56 y 66, en el distrito de Carabanchel. Noventa años tirando del carro, con un varón con discapacidad intelectual, para acabar entre llamas. Su piso ardió como una tea y las llamas se los han llevado por delante, para siempre. La Policía Científica investiga las causas. Las primeras hipótesis apuntan a un fallo eléctrico en un aparato del salón... Читать дальше...