Cuando a los norteaméricanos del lado progre de la vida les da por ponerse elegantones, exquisitos, incluso románticos de amores algo cursis y enlatados, miran siempre hacia Francia, hacia París. George Clooney y su esposa Amal Alamuddin, ignoro si huyendo de los molestos 'paparazzi', de la comida basura o quizá de ese demonio en la tierra llamado Trump, piden la nacionalidad francesa y pretenden largarse a vivir allí. Morada en esa 'banlieu' parisina que es casi zona de guerra donde los maderos jamás entran, no creo que pillen. Читать дальше...