El arancel que pagó el votante de Donald Trump
Los aranceles tienen una virtud indiscutible: permiten señalar culpables sin pasar por la caja de las explicaciones incómodas. Son el tributo perfecto para quien quiere recaudar sin pronunciar la palabra impuesto. El problema es que la economía, a diferencia del discurso, lleva la contabilidad con una frialdad implacable . Y los números, por muy antipáticos que resulten, no mienten. Un estudio reciente del Instituto de Economía Mundial de Kiel, basado en más de 25 millones de envíos individuales y casi cuatro billones de dólares en comercio... Читать дальше...
