Carlos Alcaraz se convirtió en leyenda a costa del más grande de todos los tiempos, el serbio Novak Djokovic, al que superó por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5 para conquistar, por fin, el Abierto de Australia y completar el Grand Slam, el más joven de la historia en conseguirlo.Una derecha en busca de la igualada que se marchó fuera, por el fondo, dilapidó las opciones del serbio, el más veterano, en la final de mayor diferencia de edad, y elevó a la gloria al jugador español, que, con 22 años y 272 días, se erigió en el más precoz en obtener tanto éxito.