Quienes hemos pasado por las aulas, y hemos tratado con menores de edad, o hemos debido afrontar la difícil tarea de educar a nuestros hijos, sabemos que, ante cualquier conflicto, el niño se defiende con rapidez diciendo: «Yo no he sido». Se trata de una defensa automática, debida a dos motivos: al miedo del niño a ser víctima de una injusticia, o al instinto de huir de cualquier responsabilidad, que pueda llevar aparejado un castigo. Eso, que es normal en un niño, se va neutralizando con la madurez... Читать дальше...