A pocos pasos de la plaza de la Paja, en pleno centro histórico de Madrid, se esconde uno de los jardines más singulares y desconocidos de la ciudad:
el Jardín del Príncipe de Anglona. Con apenas 700 metros cuadrados, este pequeño oasis ajardinado no tiene la magnitud del Retiro ni la amplitud de la Casa de Campo, pero sí atesora siglos de historia y un encanto que ha resistido al paso del tiempo, a la guerra y a las reformas urbanas.
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