Dicen que la reacción de alguien en momentos difíciles o bajo presión demuestran cómo es esa persona en realidad. Y en el caso de Lando Norris, se pueden sacar dos conclusiones.
En pista, en situaciones de máximo estrés, falla en demasiadas ocasiones, y prueba de ello
fue su error garrafal en la carrera de este domingo en Canadá, donde tocó a su compañero Piastri a falta de tres giros. Pero hay que quedarse con otra cosa: fuera del asfalto, el piloto británico dio un gran ejemplo al pedir inmediatamente disculpas al equipo, y posteriormente, de forma personal y pública a su compañero Piastri.
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