Tres chirlos en la jeta jamás se pueden ocultar
Sánchez necesita tomar muchas y potentes medidas para disimular, que no borrar, la cicatriz. Para recuperar la iniciativa. Y ayer mostró al respetable que está dispuesto a hacerlo. A mí a chulo no me gana nadie y para pegarse ya está mi primo el de zumosol. Al ataque. Con el cuchillo en los dientes. A saco con el PP y a saco con Vox
Te puedes operar de una hernia inguinal, pongamos por caso, o someterte a una apendicectomía, y vivir toda tu vida con esa cicatriz, por discreta que sea, oculta a los ojos de tus congéneres. Eres arquitecto, paragüero, oncóloga o masajista, y tu vida se desarrollará sin que nadie sepa de tus queloides. Pero ah, amigo, otra cosa será que te rajen la jeta con una navaja cabritera, eso es lo que hacen los peores delincuentes, y lo hagan no una vez, ni dos, sino tres. Ese costurón te perseguirá de por vida y todo el mundo verá, por muchos años que dures en esta tierra de desgracias, el recuerdo de esos actos que te marcaron. Para siempre. Ocurre que a Pedro Sánchez le han rajado el rostro de sien a barbilla por tres veces, tres: Cerdán, Ábalos y Koldo. Y nunca, jamás, podrá ocultar el chirlo. Morirá con ello y todos, amigos y enemigos, no podrán dejar de revivir, al verlo, la vergüenza de la peste de la corrupción. Y de la bajeza moral. Y todos con el corazón en un puño a la espera de más mugre, de más conversaciones de ladrones, además de zafias y groseras, no sé qué acompañante “se lo monta que te cagas”, que esto, por desgracia, no parece tener fin.
Muchos años de nuestra vida hemos estado repitiendo un mismo razonamiento. Felipe González, ¿conocía de los GAL, de Mariano Rubio, de Filesa, de Roldán, del hermano de Guerra? ¿Aznar era ajeno a la calaña de Rato, Álvarez Cascos o Jaume Matas? ¿Qué decir de M. Rajoy, Bárcenas, a tres metros de su despacho, Gürtel o la policía patriótica? ¿Y Esperanza Aguirre, la baronesa franquista, no sabía de las sacas de dinero que robaban a manos llenas sus más directos colaboradores, decenas de tipos infames? Ahora asistimos a la misma incertidumbre, y estamos obligados, por pura decencia intelectual, a plantearnos idéntica pregunta. ¿Sánchez sabía algo de tanta asquerosa mandanga y cerró los ojos? ¿Debemos admitir que el presidente no se entera de nada de lo que ocurre a su alrededor o, quizá, que es un tipo mal dotado para elegir a sus más íntimos colaboradores y que ha sido, además, incapaz de cumplir con su obligación de permanecer siempre in vigilando, deber mínimo de cualquier dirigente responsable de su cargo? La respuesta a estos interrogantes es dura, muy dura. Dan ganas de llorar y encerrarse en una cueva donde nadie nos pida que demos nuestra opinión sobre esta debacle. Pero habrá que asumir la tragedia, so riesgo de que la apisonadora de la realidad nos pase por encima. Mejor saber que tenemos una trinchera de papel frente a los tanques de hierro que nos van a arrasar. Así, cuando menos, nos aprestaremos a reforzar las defensas. ¿Fuerzas de flaqueza? Pues sí, vivan las frases hechas porque tampoco estamos para inventarnos grandes proclamas. Nos sirve cualquier refranillo de tres al cuarto.
Aun siendo ciertas, sirven de poco las excusas habituales. No es comparable el volumen de unos casos y otros, como tampoco lo es la extensión –o eso esperamos– y Sánchez no ha mandado un mensaje a Cerdán, diciéndole Santos, sé fuerte, sino que lo ha echado directamente a las calderas de Pedro Botero. Pero hay que insistir en que la situación de hoy mismo, el panorama que tenemos delante, es el de la indignidad de unos tipos amparados por las siglas del PSOE que durante años han delinquido –presuntamente delinquido– y sí, cierto, esta siembra de basura se produce en mitad del fango que la derecha y la extrema derecha, política y judicial –¡qué aquelarre el de las togas y puñetas protestando en plena calle ante una ley del Gobierno!– además de la mediática, nuestro particular patio de Monipodio, lleva años volcando sobre las anchas espaldas del presidente de un Gobierno asaeteado como ningún otro por los bulos, la guerra sucia y las más infamantes de las campañas orquestadas con saña delirante. Un presidente, por cierto, que se ha quemado las manos hasta los huesos cuando decidió ponerlas en el fuego para defender la honradez de los que se estaban repartiendo –o eso parecen demostrar las conversaciones que hemos conocido– las coimas de adjudicaciones públicas. El dinero de todos.
Bien. ¿E adesso?, que dicen los italianos. El Ojo sabe, como usted mismo e incluso sus vecinos del inmueble, qué opciones están proponiendo los mil y un analistas que necesitan los mil y un programas de televisión, nacidos como setas que llenan de griterío, bulla y algarabía el patio de sabios excelsos que conforman nuestro actual espacio vital. Al Ojo no le gusta nada la convocatoria de elecciones, aunque no la descarta, porque ahora mismo es imposible vaticinar cómo será el medio ambiente en septiembre. ¿Se presentaría Sánchez? ¿Proceso de primarias? ¿Optaría el PSOE por buscar un nuevo mártir como Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011 que pagara los pecados del hoy presidente, recuérdese Zapatero? ¿Nos atrevemos a que pueda ganar –el mundo va por ahí– esta derecha y esta extrema derecha que nos acongoja?
Cree el Ojo que Sánchez necesita tomar muchas y potentes medidas para disimular, que no borrar, la cicatriz. Para recuperar la iniciativa. Y ayer, en la rueda de prensa posterior al Comité del PSOE, mostró al respetable que está dispuesto a hacerlo. A mí a chulo no me gana nadie y para pegarse ya está mi primo el de zumosol. Al ataque. Con el cuchillo en los dientes. A saco con el PP y a saco con Vox. ¡Vengan a mí mociones de censura! Y tomó alguna decisión de escasa relevancia, pero sensatas: meneo al partido con Cristina Narbona como cara reconocible, y expulsión de Ábalos, que vaya usted a saber por qué todavía tenía carné. Claro que queda mucho por hacer. A saber: investigación a fondo en los ministerios correspondientes de esos posibles contratos fraudulentos, batería de leyes para impedir nuevas sinvergonzonerías, incluidas las de las empresas concesionarias, malo el corrupto, infame el corruptor, tipos con corbata que siempre se escapan por las rendijas que deja abiertas un capitalismo soez. No sería de extrañar, ya puestos en la cuesta abajo de la estupidez y el descaro, que algunos dirigentes de esas empresas repartidoras de sobres de dinero negro fueran quienes se se acercaron, contentos como pingüinos, a besarle la melena al loco Milei, de gira por su querida Madrid de la novia del defraudador y amante de la libertad, carajo. Y quizá, no sería mala cosa, una remodelación gubernamental que señale la llegada de un nuevo equipo con las vitaminas inyectadas. Pero todo eso debe hacerlo Sánchez ya, a uña de caballo, martillo pilón y BOE un día sí y otro también, y no como aquellas promesas de regeneración que todavía duermen en ignotas gavetas de oscuros despachos. ¿Avanzar en prestaciones sociales, vivienda, vivienda, vivienda? Pues también, claro.
Y cargado con esa mochila a la espalda, creíble, efectiva, con personas potentes y sin tacha, intentar una cala con los socios, como ha anunciado, y que comenzó ayer con Yolanda Díaz. Y si el resultado es bueno –podría contarse con Sumar, el PNV y ERC, pero vaya usted a saber por dónde circularán, y que exigirían, Junts y Podemos- podría llegarse a un acuerdo de poner en marcha los Presupuestos, por ejemplo, lo que sería, obviamente, un a modo de moción de confianza sin alharacas y que no exigiría posturas heroicas a los socios, pero que convertirían en una opción viable los dos años que restan de legislatura. ¿Ven por qué les decía lo del respiro, que todo este proceso se lleva un poquito de tiempo?
Incluso con esta operación en marcha, dando por hecho que lo consiga, ¿podrá sobrevivir Sánchez a este terremoto político y moral? ¿Hay náufrago que aguante esa travesía pertrechado con un mísero salvavidas de piscina de comunidad de vecinos frente a los envites de los trasatlánticos? Compungido, demudado, pidió ocho veces perdón en público, ¿pero sus votantes se lo van a conceder? No es fácil confiar en alguien que lleva marcadas en la cara las huellas de un fracaso, esos tres navajazos sin piedad. Pero será oportuno recordar que en 1993, tras los casos terribles que antes hemos citado y los ataques despiadados y concertados del sindicato del crimen, tan similares a las de la brigada acorazada de hoy, Felipe González, tan odiado, ganó las elecciones, y a punto estuvo de hacerlo en 1996. Y cuidado que se le veían los costurones, Todavía es pronto para calibrar en su justa medida el fiasco. Importante, muy importante, por supuesto. Grave, ni dudarlo. Pero…
Ya, ya, es poca solución la que ofrece este humildísimo plumilla. Pero ustedes ya sabían que no hay varita mágica ni lámpara de Aladino, y que si quien esto escribe fuera un genio de la política ya estaría gobernando tal que la ínsula de Barataria. No esperen de esta lectura más que buenas y animosas intenciones. El daño es terrible y va a costar, y mucho, salir del batiscafo. ¡Qué más quisiera este Ojo que tener soluciones prácticas y efectivas para encarar la triste realidad que nos atenaza! Pero sabe que cuando se despierte del mal sueño, verá el tajo de los tres machetazos en el rostro del hoy presidente. Imborrable. De por vida.
Atentos, por lo demás, que nada debe ocultarnos que nos esperan, si Sánchez decide aguantar, que todavía está por ver, dos años de sufrimiento similar al que padecían los pobres torturados por la Santa Inquisición en el sevillano castillo de Triana, ya sea por el potro, los aplasta pulgares, la garrucha o la cuna de Judas, que bien nos lo merecemos los apóstatas, los excomulgados, los falsos apóstoles, los rojos, las brujas y los blasfemos que pululamos por las izquierdas. Seres del inframundo. Y entre esas nubes negras que llenarán el cielo en 2026, ya hemos citado a los sospechosos habituales más arriba, no olviden al fuego amigo, que cual caudillo del PSOE verdadero, Felipe González llevará a sus huestes, con Page de mariscal de campo, a la heroica Larga Marcha como hiciera Mao el siglo pasado para recuperar el alma auténtica del socialismo democrático, ave maría purísima, nosotros somos sus representantes legítimos. ¿Madina, Susana Díaz, Lambán, Guerra? Todos, todos, que nadie falte al guateque, que nos vamos a divertir.
Adenda. Deberíamos estar hablando de Israel –qué vergüenza el uso de la fuerza salvaje y asesina como arma de negociación: volvemos al garrote prehistórico- tanto como de Irán, del payaso Trump, sus juegos de soldaditos que cuestan vidas, del asesinato de congresistas demócratas, o incluso de ese pueblo palestino masacrado ante la indiferencia –o la extrema debilidad, por ser generosos- del mundo civilizado. O, en tono menor, del acuerdo histórico sobre Gibraltar.
De eso debíamos estar hablando. Y no de costurones feos y repugnantes.
