Xabi Alonso fue un futbolista de toque y éxitos rotundos, elegante tanto dentro como fuera del campo en una trayectoria que le llevó desde San Sebastián hasta Múnich, con paradas en Liverpool y Madrid y éxitos corales con la selección española en Sudáfrica, Ucrania y Viena. Y a pesar de contar con tantos títulos y protagonismo, además de todo el dinero del mundo, el flamante entrenador del Real Madrid siempre echó de menos durante sus años como deportista de élite un elemento fundamental en su vida:
poder rodar con libertad en moto, una de sus grandes pasiones.
Seguir leyendo...