Entre la guerra abierta y la diplomacia cerrada: quinto día de guerra entre Irán e Israel
La guerra entre Irán e Israel continúa su curso con una intensidad sin precedentes, arrastrando consigo al tablero internacional hacia una nueva fase de inestabilidad. En las últimas horas, los indicios de un eventual involucramiento directo de Estados Unidos avivaron las alarmas globales, aunque la retórica oficial busca alejar ese escenario.
Todo comenzó con un gesto que no pasó inadvertido: el presidente Donald Trump abandonó abruptamente la cumbre del G7 en Canadá, provocando especulaciones inmediatas sobre el rol que podría asumir Washington en el conflicto. Aunque el mandatario negó que su salida tuviera relación con los esfuerzos para lograr un alto al fuego entre Israel e Irán, el anuncio de la habilitación de la sala de crisis en la Casa Blanca, un espacio reservado para decisiones críticas de seguridad nacional e internacional, alimentó las sospechas.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, aseguró que existía una propuesta concreta para impulsar un alto al fuego y abrir una vía diplomática. Según el mandatario galo, Trump incluso habría informado a los líderes del G7 sobre conversaciones indirectas con Teherán. Sin embargo, el presidente estadounidense desmintió a su par francés con dureza, asegurando que su regreso a Washington obedecía a “algo mucho más importante que un alto al fuego”.
Donald Trump junto con Emmanuel Macron en la cumbre del G7 en Canadá. Vía X@WhiteHouse 16/06/2025
Las señales contradictorias desde la Casa Blanca se mezclaron con amenazas explosivas. Trump, desde su red social Truth, publicó un mensaje directo: “¡Todo el mundo debería evacuar inmediatamente Teherán!”, acompañado de una severa advertencia: “Irán no puede tener armas nucleares. Lo he dicho una y otra vez”. Estas palabras encendieron la preocupación internacional, en especial por el fantasma de una posible utilización de armamento nuclear, lo que no resonaba con tanta fuerza desde Hiroshima y Nagasaki.
La situación sobre el terreno empeora. En Israel e Irán se viven días de bombardeos intensos. En la madrugada del martes, misiles iraníes impactaron en Tel Aviv y Jerusalén, aunque varios fueron interceptados por el sistema de defensa israelí, la cúpula de hierro. La respuesta de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) fue inmediata y brutal: múltiples bombardeos contra depósitos militares, lanzadores de misiles y centros de control en el oeste iraní.
La escalada ya ha dejado al menos 229 muertos en Irán, incluidos altos mandos militares, científicos nucleares y personal clave del aparato de defensa. En Israel, los ataques iraníes han causado hasta ahora 24 muertos y más de 600 heridos. El pánico se ha apoderado de la población.
En Teherán, las carreteras colapsaron durante la noche, con miles de ciudadanos intentando abandonar la capital tras las advertencias de Washington. En Tel Aviv, los refugios subterráneos se han convertido en el nuevo cotidiano.
Teherán, Capital de Irán bajo bombardeo. Vía X@ehsanext 15/06/2025
Entre los ataques más graves se encuentra el bombardeo al Hospital de los Mártires de Tajrish, a las afueras de Teherán, que de acuerdo a las autoridades iraníes dejó 17 civiles muertos, entre ellos una mujer embarazada y varios menores, así como al menos 46 heridos. Irán lo calificó como crimen de guerra.
En respuesta a la pérdida de su cúpula militar, Teherán endureció su discurso pero también dio señales de buscar una mediación. Fuentes regionales indicaron que Irán solicitó a Qatar, Arabia Saudita y Omán interceder ante Estados Unidos para presionar a Israel por un alto al fuego inmediato.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, expresó que no desean “ampliar el círculo de la guerra” pero responderán “proporcionalmente” a los ataques. Su canciller, Abbas Araghchi, advirtió que los “criminales de guerra que se esconden en refugios en Tel Aviv no quedarán impunes”, aunque también indicó que “una sola llamada desde Washington podría allanar el camino para el regreso a la diplomacia”.
La diplomacia entre la espada y la pared
En paralelo, se confirma que, a través de canales diplomáticos discretos liderados por Omán y Qatar, se han abierto conversaciones indirectas entre Trump y el líder supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei. El objetivo: frenar la guerra. Pero los avances son frágiles y dependen del equilibrio entre la ofensiva israelí y la presión de Estados Unidos.
Israel, a diferencia de Irán, parece decidido a continuar con su estrategia de aniquilación militar. En un nuevo ataque, las FDI anunciaron la muerte de Ali Shadmani, nuevo jefe del Estado Mayor iraní, apenas días después de la muerte de su antecesor. Para Israel, eliminar la cadena de mando es clave para desestructurar la capacidad de reacción de Teherán. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, busca ahora la cooperación total de Estados Unidos, especialmente el acceso a bombas anti-búnker de casi 14 toneladas y aviones B2 capaces de destruir las instalaciones subterráneas de enriquecimiento de uranio en Natanz y Fordow, ubicadas a más de 60 metros bajo tierra.
Benjamin Netanyahu, junto con pilotos de la fuerza aérea israelí. Vía X@netanyahu 16/06/2025
La justificación de Israel es clara: impedir que Irán logre fabricar una bomba atómica. Pero esa narrativa fue cuestionada por la comunidad de inteligencia estadounidense. Según la directora nacional de inteligencia, Tulsi Gabbard, Irán no habría reiniciado un programa de armas nucleares desde su suspensión en 2003. CNN respaldó esta postura citando evaluaciones que indican que Teherán estaría al menos a tres años de tener una bomba funcional. Trump, sin embargo, desestimó ese análisis: “Me da igual lo que haya dicho, creo que estuvieron muy cerca”.
Esta discrepancia deja en evidencia la fractura interna en la narrativa estadounidense y abre dudas sobre la base fáctica de la ofensiva israelí. Mientras tanto, Netanyahu insiste en que su gobierno compartió con Washington información “clara y contundente” sobre los planes secretos iraníes para convertir uranio en armamento.
En suma, la guerra entre Irán e Israel no solo se intensifica militarmente, sino que se mueve en un terreno de ambigüedad diplomática, donde las señales de tregua se diluyen ante nuevas explosiones y amenazas. El papel de Estados Unidos será determinante: puede inclinar la balanza hacia una solución diplomática o precipitar una implicación directa con consecuencias impredecibles a nivel global.
En tanto, Donald Trump aseguró que Estados Unidos sabe dónde se “esconde” el líder supremo de Irán, el Ayatollah Ali Khemenei, pero no lo matará “por ahora” y pide una “RENDIMIENTO INCONDICIONAL”.
El ayatolá Alí Jamenei.
Las imágenes que deja este enfrentamiento entre Israel e Irán hablan por sí solas. Los bombardeos no han cesado, en horas de está mañana se reportaron caídas de misiles en pleno centro de Israel y a las afueras de Teherán se registran enormes explosiones.
Ambas fuerzas están dirigiendo sus ataques hacia los sistemas antimisiles y antiaéreos del adversario, en un intento por debilitar sus capacidades defensivas. Pero los blancos no se limitan a objetivos militares: también se han visto comprometidos sitios energéticos estratégicos. Este lunes, por ejemplo, la mayor planta petrolera de Israel, ubicada en Haifa, fue alcanzada por un bombardeo, provocando una reacción inmediata del aparato de defensa israelí y el despliegue de equipos de emergencia en la zona.
El conflicto ya ha dejado secuelas regionales y globales. El presidente de China, Xi Jinping, se refirió por primera vez públicamente sobre el conflicto, expresó su “profunda preocupación” por la escalada, rechazando cualquier acción que infrinja la soberanía de otros países. Xi, quien se encuentra en Kazajistán, llamó a calmar las tensiones y ofreció el respaldo de Beijing para restaurar la estabilidad en la región. Las palabras de China contrastan a las de la declaración del G7, que reafirmó el derecho de Israel a defenderse, pero también urgió a una desescalada.
Los bombardeos en Gaza desde el 7 de octubre del 2023, equivalen a el lanzamiento de 8 bombas atómicas en toda la franja. Vía X@mhdksafa 17/06/2025
Mientras la tensión escala entre Irán e Israel, en la Franja de Gaza la situación sigue siendo desesperante. La Defensa Civil del enclave denunció este martes que fuerzas israelíes mataron al menos a 50 personas que se encontraban reunidas cerca de un centro de distribución de ayuda humanitaria en Jan Yunis, al sur del territorio.
Según el portavoz del organismo de rescate, Mahmud Basal, más de 200 personas resultaron heridas cuando miles de palestinos se habían congregado para recibir harina. “Drones israelíes dispararon contra la gente. Minutos más tarde, tanques lanzaron varios obuses, lo que causó un gran número de mártires y heridos”, declaró.
El Ejército israelí afirmó estar “analizando” lo ocurrido, mientras que el Ministerio de Salud de Gaza señaló que al menos veinte de los heridos están en estado crítico y que más de 400 personas han fallecido en incidentes similares desde el inicio del actual sistema de reparto, a fines de mayo.
Solo desde el 18 de marzo, cuando Israel reanudó sus bombardeos tras una tregua de casi dos meses, se contabilizan 5 mil 139 muertes. El balance total de la campaña militar en Gaza asciende ya a más de 55 mil 400 fallecidos, en su mayoría civiles, aunque las autoridades advierten que esta cifra podría ser considerablemente mayor.
