Los
futbolistas tienen vidas de ensueño: mucho dinero, fama, familias envidiables, lujo... pero todo ello esconde su cara más amarga: presión infinita, malos momentos y, en el peor de los casos, depresiones que afectan a su vida y su rendimiento. Y si no, que se lo digan a
Álvaro Morata. Seguir leyendo...