Siempre es una pena cuando los locales de toda la vida se ven obligados a cerrar. Eso es algo normal en las ciudades con una alta densidad de población,
ya que las grandes cadenas suelen apropiarse de estos espacios y provocan que los pequeños comercios pierdan sus clientes y que, además, las personas que buscan empleo prefieran irse a esos lugares a trabajar.
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