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Июнь
2025

Medio Oriente en llamas: una tregua incierta entre la paz y la guerra

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Poco después, el vicepresidente J.D Vance y el Secretario de Estado, Marco Rubio, así como el propio Trump, se dirigían a la prensa celebrando este supuesto alto al fuego anunciado unilateralmente por Estados Unidos y que no ha tenido alguna respuesta oficial desde Tel Aviv
Sin embargo, el Ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi anunció a través de su cuenta en X qué: “Por el momento, NO existe ningún ‘acuerdo’ sobre un alto el fuego o el cese de las operaciones militares. Sin embargo, siempre que el régimen israelí ponga fin a su agresión ilegal contra el pueblo iraní a más tardar a las 4 am hora de Teherán, no tenemos ninguna intención de continuar nuestra respuesta después. La decisión final sobre el cese de nuestras operaciones militares se tomará más adelante“, culminó el ministro. Pero, ¿Cómo llegamos a este punto?

Las últimas horas del conflicto que tiene en vilo al mundo entero.

Durante la tarde del lunes se reportó el lanzamiento de misiles iraníes sobre bases estadounidenses en Qatar, específicamente en la base aérea de Al -Udeid, la más grande de propiedad norteamericana ubicada en medio oriente, y que había sido parcialmente evacuada la semana pasada.

Además, circulaban informaciones de que una base estadounidense en Irak también había sido bombardeada, aunque se trata de un escenario que no ha sido clarificado por los Estados Unidos, Irán o el propio Irak. Mientras esto ocurría, comenzaron a sonar las sirenas en Bahrein. Un escenario similar se esperó que ocurriera en Emiratos Árabes Unidos, donde también hay bases militares estadounidenses.

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán afirmó en un comunicado que el CGRI y el Ejército “pulverizaron” la base aérea estadounidense de Al Udeid en Qatar en respuesta a los ataques de este fin de semana contra instalaciones nucleares en Irán. Aseguró, además, que el número de misiles coincidió con el de bombas norteamericanas utilizadas y que el ataque evitó zonas civiles, sugiriendo que esta será la única acción militar de Irán contra el país encabezado por Trump.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán también se manifestó, señalando que “nuestro mensaje a la Casa Blanca y sus aliados es claro: Irán no dejará sin respuesta ninguna agresión contra su soberanía y su territorio”. Habrá que ver si los iraníes cumplirán esta promesa luego de los ataques israelíes, a pocas horas de que comience el supuesto alto al fuego.

Los cielos de Qatar al tiempo que misiles interceptores qataríes y estadounidenses interceptaban el ataque iraní. Vía X@IranObserver0 23/06/2025

Sin embargo, el Ministerio de Defensa de Qatar anunció que las defensas aéreas interceptaron con éxito el ataque con misiles contra la base aérea Al Udeid.

“Afirmamos que el estado de Qatar se reserva el derecho de responder directamente, de manera proporcional a la naturaleza y escala de esta flagrante agresión y de conformidad con el derecho internacional”, aseveró Majed Al-Ansari, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, en su cuenta de X.

“Nos aseguran que las defensas aéreas cataríes frustraron el ataque e interceptaron con éxito los misiles iraníes. El Ministerio de Defensa emitirá posteriormente un comunicado aclarando las circunstancias del ataque”, agregó.

Posteriormente, el presidente Trump agradeció al Emir de Qatar por “todo lo que ha hecho para buscar la paz en la región”.

Además, la administración del republicano planteó que es importante que Latinoamérica defina una postura tras el ataque de Estados Unidos a tres instalaciones nucleares iraníes.

Así, el Departamento de Estado de Estados Unidos pidió este lunes a los países de la región definir “de qué lado están” en el conflicto con Irán, en vísperas de la 55ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que el miércoles comienza en Antigua y Barbuda.

Es hoy en día una gran oportunidad para que los países en la región se den cuenta de qué lado van a estar, si van a apoyar a un régimen que es un patrocinador estatal del terrorismo o qué postura van a tomar”, expresó una alta funcionaria del Departamento de Estado en una rueda de prensa virtual con motivo de la asamblea.

Un programa nuclear enterrado bajo las bombas norteamericanas: el Ayatolá contra la espada y la pared

En lo que constituye un punto de inflexión histórico para el equilibrio de poder en Medio Oriente, Estados Unidos ha entrado de lleno a la guerra entre Israel e Irán. El ataque lanzado por el gobierno de Trump sobre tres de las principales instalaciones nucleares iraníes abre un nuevo frente de inestabilidad que amenaza a toda la región, y cuyas consecuencias pueden llegar a sentirse en todo el mundo por largos años.

Fordow, Natanz e Isfahán son las tres centrales que finalmente fueron bombardeadas en un ataque que no solo representa una escalada militar sin precedentes, sino también una redefinición de las estrategias de contención, disuasión y diplomacia que habían guiado hasta ahora la política estadounidense en la región.

Este operativo, calificado por Trump como un “gran éxito”, involucró bombarderos B-2 Spirit, aviones furtivos indetectables al radar y capaces de transportar las llamadas “bombas anti búnker” GBU-57 de más de 13 toneladas, armamento específicamente diseñado para penetrar instalaciones subterráneas. La operación también fue apoyada por misiles lanzados desde submarinos estadounidenses, lo que sugiere un nivel de planificación y ejecución que contradice la supuesta indecisión de las últimas semanas.

Todo indica que esta resolución habría sido tomada con una antelación significativa, y que las señales diplomáticas de Trump no eran más que una cortina de humo para desviar la atención mientras se preparaba el ataque.

Gráfico de la operación martillo de medianoche. Vía X@DODResponse 23/06/2025

El anuncio del bombardeo fue hecho, como ya es habitual, a través de Truth Social y replicado en X. Trump celebró la ofensiva, agradeciendo a los “grandes guerreros estadounidenses” y declarando que es tiempo de paz. Sin embargo, lo que se vislumbra es precisamente lo contrario: un periodo prolongado de inestabilidad, represalias y potencial expansión del conflicto.

La afirmación de Trump de que no se planean nuevos ataques parece menos una garantía de contención y más una advertencia velada, acompañada de una amenaza: si Irán responde, habrá consecuencias “mucho más fuertes”. Un punto que volvió a repetir luego del ataque con misiles que Irán llevo a cabo sobre la base Al-Udeid.

Desde la perspectiva de Washington, el ataque se justifica como una acción preventiva para frenar el programa nuclear iraní. No obstante, desde Teherán la narrativa es distinta. Las autoridades reconocen daños, pero minimizan su alcance, asegurando que el uranio enriquecido ya había sido trasladado a otras instalaciones.

A nivel internacional, la falta de acceso inmediato a las zonas atacadas -por tratarse de sitios subterráneos y altamente protegidos- impide comprobar con certeza cuál versión se ajusta más a la realidad. Con el paso del tiempo se podrá determinar el real alcance de una operación militar nunca antes vista en la historia, tanto por la cantidad de activos militares movilizados, así como por la tecnología empleada y por lo que significa para la estabilidad de la región.

La Agencia Internacional de Energía Atómica, a través de su director Rafael Grossi, declaró que es evidente que hubo afectación, pero que el grado exacto de daño sigue siendo incierto. Desde Irán, voceros oficiales insisten en que el programa nuclear continúa. En palabras del portavoz Behrouz Kamalvandi, “esta no es la primera vez que la industria nuclear sufre daños, y no será la última”.

Lo que está claro es que Israel ha logrado lo que venía buscando desde hace años: una acción militar directa de Estados Unidos contra Irán. Netanyahu calificó la operación como una “decisión audaz que cambiará la historia” y celebró la coordinación con Washington. Israel, sin embargo, también se prepara para lo que viene. Cerró su espacio aéreo, elevó el nivel de alerta y limitó la circulación civil a actividades esenciales. Todo indica que el gobierno israelí prevé una eventual represalia de Irán, aunque se desconoce su escala y naturaleza.

Instalaciones nucleares iraníes en Fordow. Vía X@jacksonhinklle 23/06/2025

Apenas horas después del ataque estadounidense, Israel lanzó una nueva ofensiva sobre Teherán. Esta vez, los objetivos fueron no solo militares, sino también simbólicos: la prisión de Evin – conocida por albergar a disidentes del régimen-, el cuartel general de la Guardia Revolucionaria y redes de infraestructura eléctrica clave para el funcionamiento de la capital iraní.

Israel quiere dejar claro que la guerra no será contenida a los sitios nucleares. Por el contrario, el objetivo es desmantelar sistemáticamente la capacidad operativa y la autoridad del régimen. A pesar de que Benjamin Netanyahu niega que su intención sea esa y que, más bien, podría ser una consecuencia.

Lo cierto es que está más que claro que a Israel le interesa un cambio de régimen en Irán, no sólo para asegurar que la amenaza nuclear desaparezca, sino para expandir su influencia en el medio oriente. Israel es la única nación en medio oriente que cuenta con un arsenal nuclear no declarado y, además, no es parte del tratado de no proliferación nuclear.

El cuartel general de la Guardía Revolucionaria Iraní bombardeada por Israel. Vía X@AlertaMundoNews 23/06/2025

La respuesta de Irán no se ha hizo esperar. Esto, en un gesto que revela que la magnitud del impacto de las bombas israelíes y estadounidenses también se da en la historia política iraní. De hecho, su parlamento aprobó el cierre del Estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por donde circula casi una quinta parte del petróleo mundial.

Una medida que, aunque simbólicamente poderosa, es arriesgada, pues podría desestabilizar aún más los mercados globales, incomodar a sus propios aliados -como China- y abrir la puerta a una respuesta militar internacional bajo el argumento de garantizar la libre navegación. Además, podría justificar la intervención de potencias navales occidentales, lo que escalaría aún más el conflicto. Por ello, y a pesar de que fue aprobada, el estrecho hasta el momento no ha sido cerrado. De confirmarse la tregua, habrá que esperar para saber si esta realmente es respetada por Irán y sus proxys hutíes en Yemen.

Por su parte, el principal aliado que le va quedando a Irán, Vladimir Putin, condenó el ataque como una “agresión injustificada”. El mandatario ruso recibió este lunes en Moscú al canciller iraní, Abbas Araghchi, manifestando su respaldo y destacando la “asociación estratégica” entre ambos países.

Se fractura el “MAGA” y el “MIGA” surge

Pero más allá del conflicto militar y la supuesta tregua anunciada por Trump, hay un trasfondo político en Estados Unidos que no puede pasarse por alto para entender el caos que representa para el debate del país.

Trump, que ha hecho de su retórica “antiguerra” una parte central de su identidad política y de su campaña, ahora enfrenta críticas internas tanto de demócratas como republicanos por haber lanzado una ofensiva que no fue aprobada por el Congreso. La legisladora demócrata, Alexandria Ocasio-Cortez, llegó más lejos y llamó a un “impeachment”, el juicio político para destituir al presidente.

Incluso algunos miembros del propio movimiento “MAGA” han interpretado la acción como un quiebre con la narrativa de no intervención que Trump sostenía, independiente de que la tregua sea efectiva o no. 

Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos.
Vía X@WhiteHouse 09/06/2025

Esto resquebraja más la ya compleja situación interna de Estados Unidos, donde las divisiones políticas podrían profundizarse si el conflicto se prolonga. Trump busca posicionarse como el líder que impidió que Irán obtuviera armas nucleares, pero si la tregua no llega la paz no dura, podría ser recordado como quien arrastró a su país a un nuevo y costoso conflicto.

Y en Irán, la situación es igual de tensa. El Ayatolá Ali Jamenei, que se encuentra aparentemente refugiado en un búnker, enfrenta una decisión histórica. Sus próximos movimientos no solo marcarán el destino del conflicto, sino también el de su propio legado.

Como ha advertido la analista Sanam Vakil, estos momentos pueden ser para Jamenei más decisivos que el alto al fuego que aceptó Jomeini en 1988 tras la guerra con Irak. La república islámica se enfrenta a su mayor desafío desde su fundación, la cual desde sus primeros días ha apuntado en contra de Estados Unidos e Israel.

Los ataques israelíes, que continúan, han infligido más daño a la estructura militar y de mando de Irán en diez días que la guerra con Irak en ocho años. Altos mandos de la Guardia Revolucionaria han sido eliminados, así como científicos clave del programa nuclear. Aun así, desde Irán se insiste en que “el juego no ha terminado”. La amenaza de una represalia “que cause arrepentimiento perdurable” contra Estados Unidos sigue sobre la mesa, aunque muchos dudan de su capacidad actual para ejecutarla.

De hecho, durante horas de la madrugada de este martes (hora local de Teherán), se habría reportado el asesinato de un nuevo científico del programa nuclear iraní tras el feroz ataque que lanzaron las FDI sobre la capital del país, la más intensa de lo que va de conflicto.

Netanyahu dijo que no busca un cambio de régimen en Irán, pero las acciones indican lo contrario. Incluso Trump dejó entrever esa posibilidad cuando escribió “Make Iran Great Again” (MIGA), sugiriendo que, si el régimen no puede cumplir su promesa revolucionaria, quizás deba ser reemplazado.

Líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Foto: X @es_Khamenei.

Pero cambiar un régimen como el iraní no es una tarea sencilla ni rápida. Irán no es Gaza, ni tampoco Irak. Tiene una población de casi 90 millones de personas, vastos recursos naturales (principalmente petróleo) y un nacionalismo que, más allá del rechazo al régimen, podría volverse en contra de cualquier intervención extranjera. Además, como advierten algunos analistas, cuanto más presionado se sienta el gobierno, más radicales podrían ser sus respuestas.

En este escenario, el cierre del Estrecho de Ormuz y las amenazas veladas del Ayatolá no son solo maniobras defensivas: son parte de una estrategia de supervivencia. Una que puede tener costos que ni Irán ni el mundo están dispuestos a pagar.

Por ello, quedará en suspenso el futuro del Ayatolá. Entre tanto, y a la espera de confirmarse la tregua y la paz con Israel, se abre otro frente, puesto que, de ser así, el régimen habrá perdido toda legitimidad y capacidad de entregar gobernabilidad en la escena interna. Mientras que, si el conflicto continúa, salvo un giro radical de los acontecimientos -más propio de una obra de ciencia ficción-, las horas del Ayatolá, Sayed Alí Khamenei, estarían contadas.















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