En la
costa mediterránea catalana aún quedan rincones que parecen ajenos al paso del tiempo y al turismo masivo. Uno de esos lugares es
Cala Vallpresona, una pequeña cala salvaje ubicada en
Santa Cristina d’Aro, en plena Costa Brava. Este enclave es poco conocido incluso entre los propios catalanes, y su aislamiento ha contribuido a preservar su carácter virgen.
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