La política es ya una ciénaga despreciable, nos ha barrido un tsunami de barro que nos ha dejado un ambiente irrespirable. El debate instruido ha dado pie a un lodazal de memes y zascas que encajan bien en los 280 caracteres y se resumen en vídeos repetidos en bucle en las redes sociales. Ya no hay espacio al sentido común sino a una realidad moldeada para ser interpretada como una bufonada, porque no hay más argumentario que una frase bien captada que sirva de escarnio público y troleo. Es ahora, más que nunca cuando cobra sentido aquella frase de McLuhan, que es de lo poco que se nos quedó de la teoría de la comunicación: «El medio es el mensaje»....
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