Los duques de Osuna, y en especial Josefa Pimentel, fueron mucho más que los mejores clientes de Francisco de Goya. El aragonés firmó, bajo su mecenazgo, cuadros célebres como 'La familia de los duques de Osuna', además de obras como 'La gallina ciega', 'El conjuro' y 'El aquelarre', destinadas a decorar El Capricho , el refugio campestre de esta noble familia en la capital. Esta villa, ideada por la también condesa-duquesa de Benavente siguiendo las tendencias europeas, fue además punto de encuentro de aristócratas, intelectuales y artistas del siglo XVIII. En sus jardines podían coincidir Goya y Boccherini, pero también Ramón de la Cruz, Meléndez Valdés, Barbieri o Jovellanos. Más pronto que tarde podrán pasear también por el interior de...
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