La rebelión de Alcalá de Henares y Pozuelo de Alarcón contra la gestión de la inmigración irregular que está ejerciendo el Gobierno de Sánchez continúa. Las alcaldesas, ambas del Partido Popular, redoblan su pulso y enviarán al Ejecutivo las decisiones tomadas en los plenos de sus ayuntamientos por amplia mayoría para que tome nota y rectifique su intención de mantener y ampliar el centro de inmigrantes en Alcalá de Henares, por un lado, y frene la previsible llegada de 400 menores extranjeros no acompañados (menas) a Pozuelo de Alarcón, por otro. Al mismo tiempo, el PP advierte de que la izquierda «ha fracasado» en su intento de convertir sus municipios en «un Torre Pacheco». La tensión por la gestión de...
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