Director del FICValdivia: “No daremos películas de MUBI por el financiamiento de Sequoia Capital y su relación directa con el genocidio en Palestina”
Para Raúl Camargo, académico y director del Festival Internacional de Cine de Valdivia (FICValdivia), las películas son un puente que permite observar y conectar con distintas realidades. Incluso con aquellas que, por desconocimiento o lejanía geográfica, no forman parte de nuestros imaginarios colectivos.
Eso es, precisamente, uno de los gestos que la cita más importante de la cinefilia local se propuso para este 2025: abrir una puerta que nos permita conocer las realidades históricas y sociales de lugares tan diversos como Martinica, Haití, Jamaica, Surinam y la Guayana Francesa.
“Son varios los factores que van construyendo esto. El festival siempre ha tenido una preocupación por el cine de Latinoamérica y del Caribe. Pero, en general, hemos logrado tener películas más bien de una lógica latinoamericana, entendiéndola de México hacia abajo a nivel territorial, con algunas incrustaciones de Cuba y República Dominicana”, contextualizó Camargo.
Una preocupación por “entender un poco el mundo Caribe, las Lucayas, las Antillas, las Guyanas” que llevó al equipo del FICValdivia a buscar los cines de aquellas naciones. “Investigando, hace unos dos años invitamos a un colectivo de Guyana que había hecho películas con respecto a las luchas de liberación, al ser la Guyana británica. Fue muy bonito porque ese colectivo, al momento de buscar ponerse un nombre en los setenta, se bautizan como The Víctor Jara Collective, en honor al cantautor. Trajimos a una de las fundadoras que, lamentablemente, por temas de salud no se pudo juntar con Joan Jara, quien, a su vez, murió cerca de dos semanas después de eso”, recordó el docente.
“Nos quedó rondando el bichito de cómo contribuir a un conocimiento de Antillas, Lucayas, de las llamadas ‘Indias Occidentales’. Y del cine de Centroamérica. Eso se junta con una encuesta que se hace todos los años que terminan en dos desde 1952, la más importante del mundo, que es la de la Sight & Sound, donde el cine latinoamericano y del Caribe quedó totalmente fuera. Tanto así, que tuvieron que ampliar su publicación de las 100 películas más grandes a 250 para que ahí recién apareciera Latinoamérica. Y el Caribe ausente, más allá de Cuba”, sumó Camargo.
Sarah Maldoror.
Lo anterior, en una realidad que los llevó a convocar a un grupo humano proveniente de varios lugares de la región para lograr un mapeo de 30 películas de sus respectivos países de origen, y que en agosto formarán parte de un sitio web gestionado por el FICValdivia.
Así fue como conocieron a Jonathan Ali, ciudadano de Trinidad y Tobago y director artístico del festival Third Horizon. Una relación que propició una alianza artística entre ambos certámenes y que permitirá que el festival celebrado en la Región de Los Ríos proyecte las películas “Amié Césaire, Un homme une terre” (Martinica), “Leon G. Damas” (Guayana Francesa), “Oema foe Sranan” (Surinam), “Bitter Cane” (Haití) y “Sweet Sugar Rage” (Jamaica).
“Para nosotros era muy importante combinar, por ejemplo, nuestra sección “Primeras naciones“, que es más bien sobre cine nativo desde Chile y Latinoamérica, con una que también abrace otras luchas que vienen desde hace mucho tiempo y que son poco conocidas. Y, a su vez, en naciones poco conocidas, que es muy difícil identificar en qué lugar del mapa están. Así surge esta apuesta, que va a ser totalmente gratis. La idea es poner a disposición durante el festival esas películas para contribuir un poco al conocimiento de estos cines del Caribe”, explicó Camargo.
Intención que el director describe como “una contribución cinéfila, desde el cine, sobre todo pensando que hay un sesgo discriminatorio muy potente actualmente, al menos en Chile, con respecto a la lógica de ser caribeño. Y, en ese sentido, el cine puede dar la posibilidad de un conocimiento con respecto a de dónde vienen sociedades que muchas veces fueron colonias. Ahí hay un punto que es una invitación a descolonizar nuestra propia mente conociendo otras experiencias”.
“Bitter Cane”, película de Haití.
De Valdivia para el mundo
Con el paso de los años, la cita organizada en la capital regional de Los Ríos se ha transformado en una de las instancias artísticas y culturales más relevantes del año. “Estamos muy felices de ser el festival más masivo en Chile, a nivel de cine. Y serlo con películas que no son 100% narrativamente convencionales, que, a su vez, tienen un componente político fuerte, lo encontramos increíble”, valoró Camargo.
“Estamos muy agradecidos de esa compañía no solamente de la cinefilia nacional, sino que también de la comunidad de Valdivia y la Región de Los Ríos. El público es prácticamente mitad no valdiviano y mitad valdiviano y, en general, los festivales de cine nacen para ser enclaves turísticos donde el porcentaje de locales que participan es muy bajo. Pero acá hay una comunidad que participa muy fuertemente en Valdivia”, explicó.
Una realidad que se relaciona con el rico desarrollo cultural que existe en la ciudad. “Tengo la suerte de venir llegando de Marsella, donde fui jurado. Hace mucho que no viajaba a festivales. En general, no lo hago porque soy profesor, tengo una linda vida familiar y me cuesta salir de casa. Y lo que sí me impresionó fue lo conocido que era Valdivia como festival afuera de Chile. A veces uno pierde perspectiva y lo típico es, cuando te estás presentando con alguien, explicar que eres profesor, que trabajas en el festival de Valdivia. Y te dicen ‘¡ah, Valdivia!’, y te empiezan a decir cosas que a veces ni tú mismo recordabas con respecto a los programas”, expuso Camargo.
“Es un festival que tiene una posición importante en el mundo, y la tiene sin esa lógica de grandes estrellas, de alfombras rojas. No quiere decir que nos parezca que los festivales que hacen eso tengan una apuesta menor. A todos nos encanta Pedro Pascal y si quiere venir a Valdivia, bienvenido sea. El punto tiene que ver con cómo uno genera una apuesta artística, política, social y cultural aprovechando este influjo que tienen los festivales de cine. Nosotros, en ese sentido, somos más piolas, no somos tan de la parafernalia que implica una suerte de ‘sistema de casta’ festivalero con invitados que, en general. llevan a una prensa que valora más bien la figura por sobre el fondo“, añadió el director sobre las particularidades de este éxito.
Frame de la película “Leon G. Damas”.
Es por eso que, aunque reconoce que todavía quedan muchos logros por conquistar -especialmente en lo referido a las lógicas de concursabilidad y de recursos para desarrollar instancias como esta-, valora enormemente la gestación de una suerte de circuito de festivales cinéfilos a nivel nacional.
“Primero, me saco el sombrero con respecto al hecho de hacer festivales porque hay una angustia en torno a si vas a obtener el fondo audiovisual, cuando quedas en lista de espera número uno, que es una situación muy tensa porque generalmente esas listas no corren. Ya hay una importancia en la lógica de resistir haciendo festivales de cine en un momento donde se supone que el streaming es más importante, pero no”, expresó.
Y en eso, igualmente divisa ciertas “hermandades programáticas” que permiten complementar las carteleras y ofertas de ciertos certámenes: “La irrupción de Frontera Sur nos ayudó a, de cierta manera, apostar por un cine donde no todo fuera la radicalidad a nivel artístico, porque esa radicalidad la comienzan a tomar ellos. Había películas que nos gustaban mucho y no sabíamos si, como damos poquitas, iban a poder estar o no, pero ahora ya tenemos cierta confianza en que si una película de esta línea más experimental-radical no se da en Valdivia, sí va a tener un lugar en Chile en espacios como Frontera Sur o Fidocs, por ejemplo”.
“Ya se produjo un ecosistema que nos permite ir generando ciertos descansos. Por ejemplo, por temas específicos de la coyuntura política internacional, este año decidimos no dar películas de MUBI como plataforma. Esto, por el financiamiento de Sequoia Capital, que tiene una relación directa con el genocidio en Palestina. Pero también lo hicimos con la tranquilidad de que dichas películas tendrán otro espacio”, afirmó Camargo.
“De hecho, tuvimos una reunión con MUBI y dijimos explícitamente que buscaran otras alternativas en Chile porque iban a haber más festivales felices de dar las películas que nosotros no estábamos tomando, haciendo, a su vez, la separación entre MUBI como empresa y sus trabajadores, que están tan afectados como la cinefilia mundial por esta lógica de que una compañía que gozaba de un catálogo exquisito a nivel artístico-político tenga un financiamiento que la pone en cuestionamiento absoluto“, concluyó el director.
