El sábado de
Fórmula 1 fue un festival de contrastes: héroes y decepciones se repartieron protagonismo en un día marcado por la intensidad de la carrera al sprint y una clasificación al límite. En medio del caos,
Max Verstappen volvió a demostrar por qué es considerado, por muchos, el mejor piloto de la parrilla.
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