«Estoy harto por igual de la vida, el licor y la literatura», dijo con 25 años. Curiosa catástrofe la suya, reflejada línea a línea en su obra y su biografía. Como Jay Gatsby , su personaje más icónico, Francis Scott Fitzgerald vivió una década singular. Acabada la primera guerra mundial, América cambió sus códigos morales y se inclinó a ritmo de foxtrot hacia el lujo y la especulación. La prosperidad parecía imparable, hasta el crack bursátil del 29. Con la economía, se quebraron muchas vidas, la suya entre ellas. Descalabrado como la uve de verano, el estío le va como anillo al dedo a Scott Fitzgerald. Todo en él arde con fuerza. Una pira, incendio, el esplendor y la decadencia....
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