Antes de que Anne Hathaway fuera lanzada al espacio por Christopher Nolan en 'Interestelar', gobernaba Genovia y llevaba cafés a Miranda Priestly. Y el mundo ya la adoraba . Corría el año 2001 cuando una jovencísima actriz de 18 años saltó al estrellato global gracias a 'Princesa por sorpresa', esa comedia que hizo creer que cualquiera, con un buen alisado de pelo y una abuela con corona, podía terminar reinando en un microestado europeo. Su rostro angelical y espontaneidad la consagraron ya para hacer cinco años más tarde 'El diablo viste de Prada', que la consolidó como una presencia luminosa en una industria a veces demasiado opaca. Pero entre aquellos éxitos iniciales y el presente mediático que hoy la reclama...
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