Renunció a los 200 mariposa y a los 200 braza por una razón:
quería ir a por los récords del mundo de estilos. Especialmente, el de unos
200 metros en los que el nombre de
Ryan Lochte llevaba inamovible al frente de la tabla de récords desde el Mundial de Shanghai 2011 con un descomunal 1:54.00.
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