El lunes por el mediodía, el entrenador de
Andrey Rublev, el español
Fernando Vicente, disfrutaba y sufría a la vez de pelotear con su pupilo en el entreno. A sus
48 años, el que llegara a ser número 61 del mundo conserva una excelente condición tanto física como tenista, tanto como para aguantar los envites de su discípulo. Pero, a la que 'Rublo' le pega uno de sus sopapos a la bola, el técnico de
Benicarló no puede hacer más que quedarse mirando y hasta levanta las cejas de sorpresa. Él, que conoce al ruso como la palma de su mano tras casi 10 años entrenándole.
Seguir leyendo...