La alicantina Olga López Ruiz, de 45 años, nació con una discapacidad congénita por una aplasia femoral en su pierna izquierda. A causa de ello, desde pequeña ha necesitado una prótesis para caminar. Por lo demás su infancia y adolescencia fueron como las de las demás niñas, y ya de adulta trabajaba de administrativo o de informática, y vivía sola tras independizarse.