Resultó que el antiglobalismo era eso: un joven presidente que había bromeado con la idea de ser el dictador más 'cool' del mundo, criticando en la ONU el universalismo moral y los organismos internacionales, y luego explicándoles a sus seguidores por qué las recetas políticas que servían en Europa resultaban inútiles, medicina mala, cuando se aplicaban en El Salvador. Aquel presidente se enorgulleció de haber rechazado cualquier tipo de supervisión internacional, cualquier parámetro democrático global, cualquier definición de democracia que viniera del mundo desarrollado o cualquier vara moral forjada en Occidente. Nayib Bukele reclamaba para su país el derecho a buscar sus propias soluciones y de aplicarlas a su manera, independientemente de lo que pudieran pensar los liberales cosmopolitas. El...
Ver Más