Dice el refrán que «septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes». No sabemos qué pasará este año tan atípico, pero sí lo que ocurrió en 1972,un año que figuraba en las crónicas como el más lluvioso del siglo (XX). Y es que se dieron episodios muy intensos y muy repetidos de precipitaciones, que alteraron gravemente la vida de los madrileños. Especialmente, en algunos barrios. Y el caso es que a comienzos del septiembre, las lluvias gustaron: las recibieron como una bendición, que ayudaría a limpiar la atmósfera y descontaminar el aire. Pero si de nuevo se acude al refranero, viene al pelo aquel que dice que 'lo poco gusta y lo mucho cansa'. Porque cuando la precipitación...
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