Cada verano, las calles que rodean la imponente Sagrada Familia se llenan de cámaras y pasos acelerados. Apenas sale el sol, miles de turistas ya hacen fila frente a la obra maestra de Gaudí , móviles en alto y ojos asombrados. Mientras tanto, a pocos metros, los residentes de la zona hacen su vida diaria como pueden, tratando de esquivar la ola de turistas. «Tengo que cruzar toda la basílica para ir a hacer la compra o ir a la casa de mi hijo que vive justo enfrente. Es un caos diario «, expresa una señora que va con un carrito de la compra, agobiada en medio de los turistas. La basílica, uno de los monumentos más visitados del mundo,...
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