Caetano tenía cuatro años y ya iba canturreando por la casa de los Veloso cuando Maria llegó al mundo en el verano de 1946. A ella le encantaba escucharle y enseguida siguió sus pasos, de manera que el hermano mayor no fue sólo el debido referente fraternal, sino también el guía que la llevó de la mano por los senderos de la música. «Creció oyéndome cantar y, aunque no recuerde el momento exacto, la primera vez que cantamos juntos debió ser cuando ella era aún una niña muy pequeña. Lo que sí es seguro es que fue en la adolescencia cuando dimos nuestro primer recital ante el público, en la inauguración del teatro Vila Velha de Salvador de Bahía», recuerda...
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