No es la primera vez que algún tenista sufre las consecuencias de las altas temperaturas en pleno verano, pero sí que es algo cada vez más recurrente. El calendario no da tregua y obliga a poner a los jugadores al límite semana tras semana, y la mezcla entre cansancio físico y una sensación térmica de 40 grados crean un cóctel devastador.
Seguir leyendo...