La actual oleada de incendios que arrasa miles de hectáreas en distintas comunidades autónomas y que ha provocado la muerte de dos personas no es fruto de un único factor. La combinación de un territorio cada vez más despoblado, un verano de calor extremo precedido por una primavera lluviosa, la acción directa o negligente de las personas y la falta de medios humanos en la lucha contra el fuego está dando lugar a un escenario en el que, aunque el número total de incendios pueda ser menor que en décadas pasadas, su intensidad y capacidad destructiva son mucho mayores. España se enfrenta a una tormenta perfecta que exige ir más allá de apagar balsas de fuego con aviones . Los...
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