Más de un siglo lleva la estatua de Velázquez del madrileño Aniceto Marinas frente al Museo del Prado, contemplando las colas de turistas que, haga frío o calor, esperan con paciencia disfrutar de sus obras en una de las mejores pinacotecas del mundo, y la más visitada de todo el país. No obstante, ahora una lona le tapa las vistas. Un cubrimiento necesario que durará hasta el 15 de septiembre, mientras se desarrollan los trabajos de restauración de esta escultura de bronce, sustentada en un pedestal de piedra caliza y base de granito, para conseguir que recupere su estado original y eliminar los daños provocados por el paso del tiempo y su ubicación, a la intemperie. «Esta restauración forma parte del programa de mantenimiento de monumentos de la Dirección General de Patrimonio», ha explicado este martes en su visita a los trabajos Marta Rivera de la Cruz, delegada de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid. «Es interesante poder ver la estatua tan de cerca y comprobar cómo las innovaciones en los procesos de restauración pueden devolverla prácticamente a su estado original». En total, invertirán 28.000 euros en esta puesta a punto. Los trabajos de conservación-restauración supondrán una caracterización previa de los materiales constructivos originales, con el fin de determinar sus propiedades y proponer materiales de reposición o reintegración. Después, definirán las mejores medidas para eliminar o mitigar ese deterioro en cada componente de la obra. La restauración de la escultura de bronce se llevará a cabo siguiendo los criterios del proyecto COREMANS del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), ya aplicados en otras intervenciones municipales. Se comenzará con una limpieza en seco y, posteriormente, se realizará una limpieza en húmedo. Si se detectan restos de oxidación, se procederá a su eliminación y a su tratamiento para inhibir óxidos superficiales. La intervención concluirá con la aplicación de un barniz protector específico para metales. «Es un mantenimiento necesario, no porque hayamos detectado grandes daños», señaló Rivera de la Cruz. En el caso del pedestal de piedra caliza, se llevará a cabo una limpieza de colonizaciones biológicas, se tratarán las escorrentías provocadas por el bronce, se picarán manualmente las juntas, se ejecutará el rejuntado con mortero de cal entonado, se reconstruirán pequeños volúmenes perdidos y se aplicará un tratamiento hidrófugo. La base de granito, sacada de la Sierra de Guadarrama, recibirá un tratamiento similar. Uno de los objetivos de estos trabajos, apuntó ayer Gema Sanz, jefa de Unidad de Intervención de Monumentos de la capital, es que los ciudadanos vuelvan a «conversar» con Velázquez. «Paso por aquí todos los días y la gente se hace una foto con la escultura y están hablando con él. Es una maravilla ver la paleta, las pinturas, el repujado del cuero», reconoció. Este monumento, que se construyó por iniciativa del Círculo de Bellas Artes, se inauguró en 1899, coincidiendo con el tercer centenario del nacimiento de Velázquez, y contó con la presencia del rey Alfonso XIII y la reina regente María Cristina de Austria. El pedestal, diseñado por el arquitecto Vicente Lampérez y Romea, sufriría algunas modificaciones con el tiempo, como la pérdida de las ramas de laurel talladas en las pilastras del frente principal. En este entorno del Paisaje de la Luz el consistorio también empezó a rehabilitar a finales de julio la estatua de Claudio Moyano situada en la Cuesta del mismo nombre, junto a la glorieta de Carlos V. Esta intervención, que se prolongará ocho semanas, tiene un coste de 18.000 euros. Además tienen en marcha la restauración de la fuente de Cibeles, que se suma a la que ya se ejecutó de su vecino Neptuno. La diosa se esconderá tras una lona de junio a octubre de 2026 para someterse a un lavado de cara que permitirá sellar las grietas reabiertas, borrar la suciedad acumulada por el paso de tiempo y deshacerse de los elementos afectados por la corrosión. A esto hay que sumar, dentro ya del capítulo de obras, la remodelación de la calle Alcalá entre Cibeles y la plaza de la Independencia, donde se creará un bulevar peatonal que tendrá como objetivo «poner en valor la Puerta de Alcalá». La idea inicial del equipo de José Luis Martínez-Almeida, que ha presupuestado 1,5 millones de euros para este proyecto, es crear una «amplia zona de paseo con árboles y plantas» y dejar para el tráfico rodado dos carriles por sentido, en lugar de los cuatro actuales. Desde el área de Obras y Equipamientos explican a este diario que actualmente siguen inmersos en la redacción del proyecto, que tendrá que contar con el visto bueno de la Comisión de Patrimonio y la UNESCO.