El
Girona llegaba a este arranque de competición con más dudas que certezas y la derrota contra el
Rayo Vallecano (1-3) no hace más que reafirmar los problemas que arrastra el equipo catalán desde la temporada pasada.
Paulo Gazzaniga vivió otra noche para olvidar en
Montilivi tras regalar el primer gol del encuentro a
Jorge De Frutos y provocar un penalti absurdo intentando regatear al delantero del conjunto madrileño, que además de costarle la expulsión desencadenó en el tercero del partido para el
Rayo desde los once metros
antes del descanso.
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