Cuando acaban su trabajo, se les despide con aplausos, como a héroes. Son queridos allá donde van y la población se lo demuestra no solo en Andalucía, sino donde hacen falta sus manos para apagar incendios a rescatar poblaciones del fango. En Valencia, en medio de la devastación de la DANA, con las calles llenas de barro y las familias llorando a sus seres queridos, a los bomberos forestales del Infoca se les bautizó como 'los de amarillo'. Era como los vecinos de los pueblos afectado solicitaban su presencia para recuperar sus pueblos. «Que vengan los de amarillo», decían. Su labor abnegada con los cepillos de raíces y con el agua presión desde las autobombas le granjeó la admiración y...
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