Arde España. Arde el campo. El manso y el bravo. Borja Domecq, ganadero de Jandilla -una de las divisas señeras y con más triunfos-, lo ha vivido en su finca extremeña de Los Quintos con un infernal incendio que ha sofocado la mano del hombre. Del campo, de los que aman la tierra. Ningún ecologista de sillón ha aparecido por la dehesa de Llerena ni tampoco ningún antitaurino de esos que quieren llevarse el ganado al parque de su ciudad o al patio de su casa. «Aquí no se ha presentado ni un solo ecologista a salvar las vacas», dice. Vacas y sementales que, «en un instinto de supervivencia», corrieron para escapar de aquel fuego voraz mientras las manos que...
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