El mes de agosto y su consecuente parón vacacional no frenan al Partido Popular (PP) en la tarea que se propuso, sobre todo, tras saltar a la palestra el escándalo Cerdán, de hacer una dura oposición al Gobierno de Pedro Sánchez en lo que resta de legislatura, que recién traspasa el ecuador y desprende un cada vez mayor aroma preelectoral. En parte, debido a la crispación que vive en la actualidad la política española, que, durante el curso político, eleva a un ambiente –a veces– irrespirable la actividad en el Congreso de los Diputados. Todo ello pese a que la debilidad del Ejecutivo ha obligado a eliminar uno de cada cinco días de pleno en la Cámara Baja (de las...
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