Desde las alturas de un Círculo de Bellas Artes aún en construcción, el arquitecto Antonio Palacios se asomaba al abismo y lo que veía ante él era el Madrid del futuro, el mejor Madrid, al que él mismo estaba contribuyendo muy activamente. Calle Alcalá abajo, la extraordinaria sede del Banco del Río de la Plata (hoy, Instituto Cervantes), con sus cariátides; al fondo, el Palacio de Comunicaciones, actual ayuntamiento de la capital, que también llevaban su firma. Y bajo sus pies, un edificio aún en construcción en agosto de 1924, destinado a convertirse en uno de los más bellos de la ciudad. El gigantesco edificio que se construía en la calle de Alcalá, frente a la Gran Vía y sobre...
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