A bordo del avión viajan al menos cinco monjes tibetanos, cuatro veinteañeros y un adulto. No resulta del todo fácil distinguirlos a simple vista a pesar de su pelo rapado, su piel cobriza y sus túnicas granates, pues estas comparten color con las mantas de Sichuan Airlines bajo las que se arrebujan algunos pasajeros. El mayor de ellos lee concentrado, diríase incluso meditabundo, la revista colocada en el respaldo. ¿Qué piensa un monje tibetano al hojear ese papel couché corporativo que trata de incitar al consumo apelando a los más mundanos impulsos? ¿Sentirá un mínimo deseo de comprarse una colonia? ¿Un coche? Y después, ¿dará cuenta de la comida que repartirán las azafatas? ¿Le parecerá apetitosa? Las preguntas surgen a...
Ver Más