El pasado 3 de agosto,
la llegada de una ola de calor a España dejó temperaturas inusualmente altas. En algunos puntos del territorio, los termómetros llegaron a marcar los 48 grados. Sin embargo, después de 16 días sin tregua, la llegada de una vaguada por el noroeste peninsular provocó la entrada de una masa de aire atlántico más fresco.
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