El vuelo que debía unir la Alicante con Roma se convirtió en una experiencia inolvidable, aunque no precisamente por motivos turísticos, para más de un centenar de pasajeros que embarcaron en el Wizz Air W4 6038 procedente del aeropuerto alicantino. El trayecto, que debía aterrizar en el aeropuerto de Fiumicino, terminó en Bolonia tras fuertes turbulencias y unas condiciones meteorológicas que hicieron imposible tomar tierra en la capital italiana.