¿Es legal que el casero te prohíba la entrada de invitados? Esta y otras cláusulas polémicas en los pisos de estudiantes
Septiembre marca para la mayoría la vuelta a la rutina, colegios, institutos, universidades e incluso oficinas retoman su actividad con nuevos proyectos y un nuevo ciclo académico. Por ello, muchos jóvenes y estudiantes, en plena búsqueda de un piso o habitación, terminan firmando contratos con cláusulas abusivas para poder comenzar el cuatrimestre a tiempo.
Y es que la búsqueda de vivienda se ha convertido en una misión casi titánica, los precios están disparados y las exigencias de algunos caseros dificultan aún más el proceso. Además, la inexperiencia de los jóvenes juega en su contra, ya que para muchos es la primera vez que firman un contrato de alquiler y desconocen qué cláusulas son legales y cuáles no.
¿Puede el propietario prohibir la entrada de visitantes?
Según Alejandro Fuentes-Lojo, abogado especializado en derecho inmobiliario, esta práctica es ilegal. “El domicilio es inviolable y el arrendatario tiene derecho a ejercer su intimidad personal y familiar sin injerencias externas”, explica para El País. La única excepción se da cuando los inquilinos generan molestias graves, como organizar fiestas que superen los límites permitidos por las ordenanzas municipales.
Aun así, incluso en estos casos el casero no puede impedir la entrada de personas, pero sí podría resolver el contrato si se vulneran las normas de convivencia. En este contexto, cuando un contrato prohíbe las visitas, ya sea amigos, familiares o parejas, está vulnerando un derecho clave como la intimidad mismamente.
El casero no puede entrar al piso sin autorización previa
Otro abuso frecuente son las visitas rutinarias por parte del propietario para comprobar el estado del piso. Cualquier acceso sin consentimiento del inquilino se considera allanamiento de morada. Incluso si el contrato incluyera una cláusula que permitiera el acceso libre del casero, esta sería nula de pleno derecho. En casos extremos, los inquilinos pueden denunciar al propietario por acoso inmobiliario, dado que la ley protege la habitabilidad del hogar.
El mantenimiento del inmueble también es un aspecto que, por norma general, el casero está obligado a garantizar. Esto incluye, realizar las reparaciones necesarias para unas condiciones mínimas. Sin embargo, si los daños son causados por el inquilino, este debe asumir los costes de reparación. Cualquier cláusula que intente eximir al propietario de esta responsabilidad es nula, y los arrendatarios pueden reclamar judicialmente la reparación.
¿Puede el casero desalojar al inquilino sin previo anuncio?
Respecto a la duración del contrato y la posibilidad de desalojo, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece que los contratos de vivienda habitual pueden prorrogarse automáticamente. Si la duración inicial es inferior a cinco años (propietario persona física) o siete años (persona jurídica), el arrendatario tiene derecho a permanecer en el inmueble hasta completar esos plazos.
Esta norma protege al inquilino frente a desalojos arbitrarios y asegura estabilidad, aunque no se aplica a alquileres de temporada o habitaciones.
También es ilegal que el propietario exija más de una mensualidad por anticipado, salvo fianza o garantías legales. Asimismo, obligar al inquilino a pagar un seguro del hogar o gastos de comunidad vinculados a la propiedad es considerado abusivo, ya que corresponden al propietario y no al arrendatario. Solo si existe un acuerdo explícito entre las partes puede el inquilino asumir estos pagos.
