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Сентябрь
2025

Siro López describe con un adjetivo, que el Barcelona pueda jugar LaLiga en un estadio de 6.000 localidades

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El Fútbol Club Barcelona anunció que el partido correspondiente a la cuarta jornada de LaLiga, y primero que el equipo disputará como local esta temporada, no se jugará en el Camp Nou, ni tampoco en el Estadi Olímpic Lluís Companys. El escenario elegido será finalmente el Estadi Johan Cruyff, un recinto mucho más modesto que apenas puede acoger a seis mil espectadores, pero que se ha convertido en la única alternativa viable dadas las circunstancias actuales.

El contexto de esta elección está marcado por cuestiones administrativas y logísticas que escapan a la voluntad directa del club. El Camp Nou, aún en proceso de remodelación, no cuenta con el permiso para abrir sus puertas al público. Tampoco dispone, hasta la fecha, del certificado de finalización de obra emitido por la constructora encargada de los trabajos. Estos dos documentos son esenciales para autorizar la utilización del estadio y dependen directamente del Ayuntamiento de Barcelona, que debe supervisar y validar las condiciones de seguridad y adecuación del recinto. Sin ellos, la vuelta del Barça a su feudo principal resulta imposible, al menos por ahora.

El estadio, la tercera opción

Ante esta limitación, el plan B trazado por la entidad blaugrana pasaba por recurrir al Estadi Olímpic Lluís Companys, que la temporada pasada ya acogió todos los partidos como local durante las obras en el Camp Nou. Se trataba de la alternativa natural y la más lógica, dado que cumple con los requisitos de capacidad y de infraestructuras exigidos por la competición. Sin embargo, este fin de semana el Olímpic no estaba disponible. El motivo no es deportivo, sino cultural: el estadio había sido reservado desde hace meses para la celebración de un concierto, lo que dejaba al Barcelona sin la posibilidad de utilizarlo en esta fecha concreta.

La tercera opción que quedaba sobre la mesa era el Estadi Johan Cruyff, ubicado en la Ciudad Deportiva Joan Gamper. Este campo, habitualmente destinado a los partidos del Barça Atlètic y de las secciones femeninas, tiene una capacidad limitada a 6.000 espectadores. Aquí se presentó una complicación añadida: el reglamento de LaLiga establece como norma general que los estadios de Primera División deben contar con un mínimo de 8.000 localidades. Esa diferencia de dos mil asientos entre lo exigido y lo disponible generó de inmediato especulaciones acerca de una posible impugnación del encuentro por parte de otros clubes.

Mucha indignación

Esto ha provocado muchas críticas, como la del periodista Siro López: "Es vergonzoso que se salten la normativa. Que el reglamento se adapte a lo que diga el FC Barcelona a mí me parece, como mínimo, lamentable"

Sin embargo, el propio reglamento de la competición contempla en su artículo XIII.10 excepciones a esta regla general. Dicho artículo se refiere específicamente a las condiciones de graderíos, asientos y zonas de uso para el público, y abre la puerta a que se otorguen dispensas en casos donde concurran razones demográficas, arquitectónicas, técnicas o históricas. Estas excepciones están pensadas para situaciones extraordinarias en las que un club, por motivos ajenos a su control, no pueda cumplir de manera estricta con los mínimos establecidos.

En este caso, LaLiga decidió aplicar esa excepción y autorizar el uso del Estadi Johan Cruyff. La aprobación no fue inmediata ni automática, sino que vino precedida de varias inspecciones realizadas por representantes de la propia Liga en las últimas semanas. Estos delegados se desplazaron hasta el recinto para comprobar de primera mano las condiciones de seguridad, evaluar la adecuación de las instalaciones generales y asegurarse de que la infraestructura necesaria para el funcionamiento del VAR estuviera correctamente habilitada. Solo después de verificar estos aspectos se dio luz verde a la celebración del encuentro en dicho estadio.

Flexibilidad con el Barcelona

La decisión final refleja, por un lado, la flexibilidad del organismo organizador a la hora de atender situaciones excepcionales, y por otro, la compleja coyuntura que atraviesa el Barcelona en medio de las obras de remodelación de su feudo principal. El Johan Cruyff, que en circunstancias normales no podría acoger un partido de Primera División por su limitada capacidad, se convierte así en escenario provisional para un encuentro oficial de Liga.

El partido que, de haberse jugado en el Camp Nou o en el Olímpic, habría contado con decenas de miles de espectadores, se verá reducido a la presencia de apenas seis mil aficionados. El contraste será notable, tanto en lo visual como en lo sonoro, aunque el respaldo legal de LaLiga garantiza que el desarrollo de la competición no se vea alterado por ello.















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