La falta de descanso , explica, «puede afectar al desarrollo neurológico y emocional, ya que durante el sueño profundo, el cerebro consolida la memoria y organiza la información aprendida durante el día. Si este proceso se ve interrumpido, los niños pueden mostrar más dificultad para retener nuevos conocimientos y menor capacidad de concentración. Además, el sueño insuficiente altera la regulación emocional, impactando en su rendimiento escolar y en su bienestar general». De hecho, tal y como señala Chus Pascual, jefa de pediatría del Hospital Vithas Pardo de Aravaca, «el sueño de calidad es tan importante como la alimentación o la actividad física para el bienestar infantil, que sería la triada fundamental para el correcto desarrollo del menor». Ante esta tesitura...
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