Resulta una imagen inédita y muy curiosa ver la galería central del Prado (bueno, la mitad de ella) desnuda, vacía , tan solo habitada por andamios, botes de pintura... Salvando las distancias, recuerda las fotos de la Guerra Civil con las barricadas. El espacio de honor del museo comienza a mudar su piel: tira de pedigrí y lucirá su sangre azul . Este miércoles por la mañana dos pintores se hallaban en la mitad de la galería ( salas 24-25 y 26 ), que conecta con Goya alta, cerrada al público desde el 5 de septiembre. Uno daba imprimación a las paredes con una larguísima brocha, mientras otro trabajaba desde lo alto de un andamio. De momento, solo un trozo...
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