El
FC Barcelona tiene la escuela formativa de fútbol más conocida en el mundo,
La Masia, una marca global casi tan universal como el propio club. Haber tutelado allí el crecimiento futbolístico del jugador con más Balones de Oro de la historia,
Leo Messi, tener la foto de 2010 con el propio
Messi,
Andrés Iniesta y
Xavi Hernández en el podio del trofeo indiividual más prestigioso y colocar ahora, en 2025, en el elenco de favoritos a futbolista del año en el mismo galardón a
Lamine Yamal le han dado un eco universal a una filosofía de formación que, en estos tiempos de estrecheces económicas, ha servido para abastacer a la primera plantilla de buena parte de su base con jugadores como el propio
Lamine,
Pau Cubarsí,
Gavi,
Fermín López,
Marc Casadó,
Alejandro Balde o el repescado
Eric Garcia. Son nombres que no han sido para la pura supervivencia, son nombres que colocan al Barça en el abanico de favoritos a cualquier título. Hay más que empujan desde atrás, como
Marc Bernal, cerca de volver tras su lesión, o
Jofre Torrents, ya habitual en las convocatorias del primer equipo. Los recientes éxitos colectivos de la cantera culé alimentan esa percepción de estar ante un club que trata modélicamente a sus talentos emergentes.
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