Se nos hincha el pecho hablando de libertades y luego, cuando alguien destaca, caemos contra esa persona con todo. Desentona salirse del carril, y la gente disfruta haciendo sangre con el diferente. Lo de menos es si la lectura te hace bueno o malo en el melón abierto por María Pombo, lo que nos hace peores es cohibir, con tanta saña, a quien no tiene miedo a abrir la boca. Que se lo digan a los editores: no se venden tantos libros en este país como gente ha puesto a caldo a la 'influencer'. El problema de la falta de libertades no tiene que ver con leyes sino con la autocensura, la contradicción entre la persona y el personaje, que...
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