Quien convive con un perro sabe que, habitualmente,
reaccionan cuando sus dueños están tristes, perciben cuando están enfermos y se acercan a consolarlos cuando lloran. En algunos casos, con mucha más intensidad que con otros. Siendo conscientes de la reacción de las mascotas ante las emociones, la Universidad de Bristol investigó el efecto del estrés humano en sus perros.
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