Son las 10.00 de la mañana de un viernes de septiembre abrasador y por la puerta del camping de Alameda de Osuna aparece puntual un dandi. El traje le cae elegante, el sombrero tiene el ángulo exacto y la sonrisa desvela que ese tipo juega en casa. Los que lo reciben lo llaman Miguel. Y lo abrazan y le golpean la espalda y le cuentan la última aventura de anoche, un jueves cualquiera de música y alegría con amigos comunes y las risas de toda la vida . Miguel es Leiva, y está aquí porque aquí ha estado siempre, en su barrio, a unos pocos minutos de su casa, de su infancia, de su familia, de los colegas, del recuerdo...
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