Salvo que el Gobierno convoque elecciones pronto, va a resultar difícil que Gaza se convierta en motivo de decisión de voto. Por ahora Sánchez ha encontrado en la causa palestina un contexto cómodo : sintoniza con una mayoría de población horrorizada ante la masacre, evita asuntos internos bastante escabrosos y, sobre todo, asume un papel internacional –'faro de la izquierda', se proclamó ayer con humildad franciscana– que le permite blasonar de líder histórico. Hacía tiempo que no lograba dominar la conversación pública ni crear un marco político ventajoso; había salido del verano con visibles síntomas físicos y psíquicos de deterioro y de repente se le ve crecido, engallado, eufórico. Le ha cambiado el tono. Sin embargo, en esta política de...
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